Comer de menú del día es uno de los pequeños placeres de la vida cotidiana en España. Pero no todos los menús son iguales: los hay que te alegran el día y los hay que te hacen arrepentirte. Después de años comiendo de menú por toda Cataluña, hemos aprendido a distinguir las señales que separan un buen menú de uno mediocre. Aquí van siete trucos que funcionan de verdad.
Busca la pizarra escrita a mano. Si un restaurante escribe el menú del día cada mañana con tiza en una pizarra, es muy probable que cocine con producto fresco del día. Eso significa que el cocinero ha ido al mercado o ha recibido el género, ha decidido qué puede preparar con lo que tiene, y ha escrito el menú en consecuencia. En cambio, un menú impreso y plastificado que no cambia nunca suele indicar una cocina más estandarizada. No es una regla absoluta, pero acierta más de lo que falla.
Llega entre la una y las dos. La mayoría de restaurantes preparan el menú del día en cantidades limitadas, especialmente los primeros platos más elaborados y los postres caseros. Si llegas a las dos y media, puede que el plato que querías ya se haya agotado. El mejor momento es entre la una y las dos: tienes toda la selección disponible, la comida sale recién hecha y el servicio aún no está desbordado. A partir de las dos, los restaurantes se llenan y el ritmo de cocina se acelera.
Pregunta si la bebida está incluida. Parece obvio, pero no lo des por hecho. La mayoría de menús del día incluyen bebida — agua, refresco, cerveza o copa de vino — pero algunos restaurantes la cobran aparte, y la sorpresa llega con la cuenta. Pregunta antes de sentarte, especialmente en zonas turísticas. Y fíjate si el café está incluido: muchos restaurantes de barrio lo ofrecen, pero no es universal.
Fíjate en los platos de temporada. Un menú del día que ofrece crema de calabacín en julio, setas en octubre o escudella en enero está cocinando con producto de temporada, y eso casi siempre significa más sabor y mejor precio (porque el producto abundante es más barato). Si ves espárragos en diciembre o setas en mayo, desconfía: probablemente vienen de conserva o de muy lejos.
Compara barrio por barrio. El precio del menú del día varía enormemente según dónde estés. En el centro turístico de Barcelona puedes pagar 16-18 euros por un menú normalito, mientras que en los barrios residenciales — Sants, Horta, Sant Andreu, el Clot — encontrarás menús igual de buenos o mejores por 12-14 euros. Los restaurantes de barrio viven de sus clientes habituales y no pueden permitirse decepcionar: el de la mesa de al lado come ahí cada día y, si la calidad baja, no vuelve.
Valora los postres caseros. La cazuelita de crema, el flan de la casa, la tarta del día: los postres caseros son una señal clara de que la cocina se toma en serio el menú del día. Si las opciones de postre son «fruta del tiempo, yogur o helado», no significa que el restaurante sea malo, pero los postres no son su prioridad. En cambio, cuando ves «crema catalana de la casa» o «tarta de manzana casera», sabes que alguien se ha tomado la molestia de hacerlas esa mañana.
Usa Menudia para ahorrar tiempo. Antes, encontrar un buen menú del día significaba caminar, mirar pizarras y entrar a preguntar. Ahora puedes consultar los menús del día de los restaurantes de tu alrededor desde el móvil con Menudia: ves los platos, el precio, la distancia y las valoraciones de otros usuarios. No sustituye la aventura de descubrir un restaurante nuevo paseando, pero los días que tienes prisa y hambre, es una herramienta que agradecerás.